Ni princesas, ni súper machos

Principeso-princesas

Tiempos de Maktub

 Por Ruby Soriano

¿Quién eligió el color rosita para estereotipar el nacimiento de una niña? ¿Y el azul para el de un niño? Seguramente las ocurrencias de las abuelas mías, suyas y de otros tantos que estaban encantadas con etiquetar a las niñas y a los niños, así por separado.

Es tiempo de darle muerte a la mitología de las princesas y de los súper machos.

Los patrones de conducta son una forma de asumir comportamientos que se transmiten casi por inercia, y sin la coherente reflexión de pensar si está bien o no, lo que hacemos con los niños.

Las llamadas princesas han servido para construir cuentos de hadas, que erróneamente las madres se esfuerzan por trasladar a la vida de sus hijas.

Reinas a escala y semejanza de lo que en realidad quisieron ser sus progenitoras, quienes hayan el pretexto perfecto, en este tipo de estereotipos rosas, para evadir la responsabilidad de educar a sus hijas, no como en verdad quisieran, sino más bien como fueron educadas en su niñez.

No se trata de quitar la inocencia a esas niñas que abrazan a un oso como forma de protección, o de quitarles la ilusión de lucir un lindo vestido que sea un disfraz, tal cual, y que les digan, no eres tú, esto es un disfraz.

6364ee5564b4fa919f6a477de21dd704

¿Por qué buscar que los niños varones se etiqueten como los hombrecitos de la casa?.

“Los hombrecitos no lloran” –dicen los furibundos padres- cuando el pequeño deja fluir las lágrimas. Los niños no cocinan, tampoco lavan, ni planchan.

Bajo esta concepción de rosas y azules, se han forjado estos dañinos patrones de conducta que aún, pese a la modernidad y digitalización de la era de comunicaciones sigue invadiendo a muchos hogares.

Hemos sido generadores de “princesas” y “machos” que tras lecciones de vida mal aprendidas, repiten o empeoran el comportamiento de generación en generación.

Cambiemos la mitología desgastada de los figurines de sal. Enseñemos a las niñas, los valores reales de la vida. Aprendamos a conversar con ellos de todo; amor, desilusión, mentira, sexo, pasión, lealtad, fidelidad, agresión, solidaridad, de todo se puede hablar, sin que por ello, agredamos la inocencia nata que poseen.

Forjemos personalidades guerreras y no débiles; niñas y niños conscientes de esforzarse por conseguir sus metas, incluyentes a la hora de compartir, seguros de sí mismos, sin anclajes, con la suficiente libertad para elegir su preferencia sexual, su forma de amar, su pasión a seguir y su forma de vivir.

Las princesas modernas no sueñan, viven para hacer de su presente, el continuo devenir de su vida.

Los machos están descontinuados, hoy se requieren corsarios audaces que sepan dar batalla una y otra vez con la palabra equidad, inclusión, igualdad.

Anulemos todo indicio de formar princesas frágiles y de vidrio que terminarán en la victimización de una agresión recibida de algún macho que siguió el patrón irreal del hombre fuerte que lo puede todo si humilla, denigra o hiere.

Facebook:  Mediatikos Consulting         Twitter: @rubysoriano

Mail:  mediatikosconsulting@gmail.com         www.mediatikos.wordpress.com

 

 

Anuncios