¿Alquimistas, consultores o “animadores” del poder?

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Por Ruby Soriano

 Consultora Política, Estratega Electoral y Gubernamental

 México

¿Quiénes juzgan a los alquimistas del poder?

Acostumbrados a lidiar con el poder, los consultores políticos estamos habituados a tocarlo, saborearlo y hasta controlarlo.

Sabemos crear la llamada “percepción” que es como el espejismo perfecto para levantar o derribar una figura, un proyecto, una aspiración.

Corremos el riesgo constante de los triunfos y derrotas, digamos que en nuestra alquimia sabemos preparar la medicina para la cura o el veneno para la muerte.

¿Pero quiénes nos juzgan a nosotros? ¿Cómo controlamos estas dosis de pequeño veneno que no estamos exentos de ingerir cuando trabajamos con el poder?

La consultoría política poco a poco ha dejado de ser un actividad de mera improvisación confundida y mal entendida hace unos cuantos años como los llamados “asesores” cuya  principal función era hablarle al oído al poderoso.

En el siglo XXI, la consultoría política vive tiempos de cambios, mutaciones, modernidad pero urge hacer una autovaloración del ejercicio de una actividad que hoy se ha convertido en una parte imprescindible para aquellos que compiten en campañas políticas o que ejercen gobernanza.

El mercado de los egos

En los últimos años es notable la irrupción de Cumbres, Seminarios, Congresos la mayoría con una modalidad de conferencias donde se combinan los carteles con las mismas caras, nombres e incluso ponencias. La crítica del propio gremio no es menor cuando se oferta una propuesta de comunicación política sin la parte académica que evite las pasarelas de egocentrismo.

Javier Sánchez Galicia, consultor mexicano con 30 años de experiencia y con cerca de 500 campañas en su haber considera:

Los eventos de consultoría se han convertido en “model shopping”, una pasarela donde se ofrecen sólo servicios.

 Un consultor político es el que toma decisiones políticas. Un compañero que se dedica a las redes sociales, o el que hace spots no lo podemos llamar consultor político. Los técnicos no son consultores políticos, ni tampoco el que entrena para oratoria.

En lo personal, los puntos por los que me rijo para asistir a una Cumbre o Congreso son que haya academia y consultoría.

En una reunión en la ALICE, Mario Riorda, Daniel Ureña y yo coincidimos que la ComPol tiene que hacer a un lado los shows y las estridencias”.

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Adiós a los “vendehúmos”

Si bien el mercado de la consultoría política presenta una sobresaturación, no hay una medición que garantice la excelencia de quienes la imparten. Las llamadas Cumbres y Congresos pueden presentar a los grandes y también dar espacio a los novatos que asisten para contar experiencias.

La consultora política colombiana Viviana Arias avala la conveniencia de fortalecer la certificación de esta disciplina con el apoyo académico de universidades que den fe de la formación de quienes la ejercen.

 “Carecemos de una medición de la excelencia. Hasta ahora no hay una comprobación real de esa experiencia laboral. Por eso en el gremio se critica la cantidad de vendehúmos que dicen que están y no es verdad, o los que sólo se toman la foto.

Al pensar en la certificación, considero que las universidades pudieran entrar a evaluarnos. Esta es una dinámica que se está dando a todos los niveles profesionales”.

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Limpiar el gremio

Las nuevas generaciones de consultores exigen depurar los vicios que hoy se han convertido en uno de los grandes diques de esta profesión: La simulación.

Para Marco Toribio, mexicano y joven que se inicia en la Consultoría Política los eventos del gremio son taquilleros por el negocio en el que se han convertido, no por los contenidos o los conocimientos que puedan compartirles a las nuevas generaciones.

“La academia la dejan de lado y van a medir los egos. Hay tres consultores que cuando uno los escucha realmente aprende porque vinculan la academia: Mario Riorda, Javier Sánchez Galia y Gisela Rubach.

Para mí como joven es muy importante la formación, tener los cimientos en esta disciplina tan amplia como la comunicación política y no pensar en que el marketing, la ComPol son sólo glamour, cumbres, egocentrismo.”

Urge profesionalizar la ComPol

La consultoría política está obligada a hacer un acto de juicio interno para buscar erradicar lo que aún se sigue practicando como parte de esta actividad que exige ética y mucha credibilidad.

¿Cómo formular estrategias de poder que involucren a una sociedad, cuando en la consultoría política se sigue dando el tráfico de influencias o la simulación de trabajo a cambio de contratos gubernamentales?

En esta profesión muchos colegas con una sólida trayectoria en países como Argentina, Colombia, Ecuador, España y México están trabajando en serio por ayudarnos mutuamente en este gremio donde podamos contar con una certificación, con códigos de ética universales que aminoren los negocios de los triunfos simulados, las asesorías pactadas y la visibilidad protagónica.

En esta nueva profesionalización que cada vez se afianza más en un gremio cuyo compromiso implícito con su vocación es la capacitación constante, es de gran valía contar con organizaciones como ALaCoP, ACOPOL, ACEIPOL, Mujeres de la Política, ASACOP, Asociación Americana de Consultores Políticos, Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales, Asociación Peruana de Consultores Políticos, Asociación Ecuatoriana de Consultores Políticos, entre otras.

El consultor argentino de gran experiencia en el gremio y con casi 150 campañas en su haber, Carlos Fara reafirma que el siguiente paso para la ComPol es crear la simbiosis inseparable de práctica y academia como un binomio que debe ser obligatorio en el ejercicio de la profesión.

“Fomentar la especialización es imprescindible. Estar en una constante capacitación ya que los escenarios políticos se van transformando. La certificación es un camino que hay que iniciar y abrirnos a todas las posibilidades de debate para llegar a ella.”

Hace falta depurar también a este gremio que se merece seguir creciendo, ganándose el respeto y la importancia que para la política mundial implica contar con buenos asesores que no sean alquimistas de oportunidad.

Si hablamos de cambios, si juzgamos gobiernos, si cuestionamos propuestas, empecemos a dirimir las exigencias de las sociedades de hoy.

Pongamos en análisis esas relaciones de poder que involucran a consultores que no han entendido, que este trabajo exige de pluralidad, apertura, inclusión y sobre todo ética.

@rubysoriano

mediatikosconsulting@gmail.com

Acerca de Mediatikos Consulting

Somos profesionales de la comunicación decididos a emprender una empresa de asesoría en temas relacionados con nuestra profesión, tales como el coaching mediático electoral, elaboración de contenidos, líneas discursivas, relaciones públicas y aseoría en imagen institucional. Sin embargo, nuestra naturaleza periodística, nos acompaña en esta pequeña pero gran aventura, por lo que no dejamos de crear opinión y generar lo que para nosotros es la esencia de la vida laboral.....comunicar, informar y difundir.
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