LOS GUERRILLEROS DE DIOS

Alquimia del Poder

Por Ruby Soriano

No comulgo, ni profeso y menos me confieso; desde hace mucho perdí la credibilidad en los rebaños sacerdotales y sus constantes escándalos que me remiten a evocar los anecdóticos pasajes pederastas o  sorpresivas relaciones conyugales que terminan por distanciarme de quienes son pobladores de instituciones religiosas: Los sacerdotes.

Sin embargo, en el tumulto de cuestionamientos y avasallantes argumentos para hundir en la crítica a los siervos del omnipotente, me detuve a mirar a aquellos, esos que quisieron revolucionar una maquinaria arcaica y caduca en preceptos y mandamientos como es la iglesia en sus diferentes modalidades.

Redentores de sus propias creencias, redimidos por la pobreza de sus fieles y cobijados por el ansia de saciar el hambre de la pobreza, yacen en esas diócesis perdidas entre el olvido, el polvo y la penumbra.

Distantes del cielo que parece ser exclusivo de la Basílica de San Pedro y del Banco del Vaticano, todos ellos caminan y coinciden en esa teología de la liberación cuya ebullición en la década de los 90 sugirió la rebelión de aquellos, los irreverentes y amenazados con la excomunión, tan sólo por el hecho de quebrantar principios armados y aprendidos en una iglesia donde la pobreza es un precepto, no una realidad.

En una trilogía de hombría más que de sacerdocios, tres personajes destacan como quienes podrían integrar la Guerrilla de un Dios en el que no han dejado de creer, simplemente sirven y profesan desde la cruda realidad, donde queda expuesta la violencia, los secuestros, la pobreza, la trata de personas, el maltrato contra centroamericanos y la persecución de mexicanos en la frontera norte.

La mano del “Tatic” (Samuel Ruíz) Obispo de San Cristóbal de las Casas develó la otra cara de un sacerdocio terrenal, donde las Diócesis abrieron puertas y brazos para los indígenas que enfrentaban y lamentablemente siguen siendo blanco de agresiones, violaciones a sus derechos y todo tipo de vejaciones en la zona del sureste del país.

Abriendo la brecha del respeto y la creencia, “Tatic” fue el brazo protector para cientos de indígenas chiapanecos que hundidos en el cruce de los fuegos de grupos y gobiernos, encontraron en la figura del obispo, no sólo el cobijo, sino también la posibilidad de encontrar un interlocutor con los grupos armados que levantaron la voz para exigir justicia.

Hasta el último momento, “Tatic” recibió el cariño de los suyos, y no, no me refiero a la iglesia católica, sino a los cientos de indígenas que lloraron frente a su féretro y lo acompañaron en su partida.

Arropado por el calor incesante y la sed no sólo de creer, sino de proteger a todos los que se aventuren a cruzar los caminos que llevan al albergue “Hermanos en el Camino” en Ixtepec, Oaxaca, emerge la figura espigada y sonriente del Padre Alejandro Solalinde.

Testigo de historias, designios y uno que otro sueño que se forjan al paso de “La Bestia”, Solinde desafía a los sanguinarios que acechan a las presas que arriban a este oasis en busca de agua, comida, descanso, pero también de un abrazo espiritual.

Carismático, fraterno y hasta bíblico, Solalinde multiplica comida, agua, ropa y medicamentos para aquellos que llegan exhaustos de huir, no sólo de su país, sino también de la pobreza y de los sanguinarios que los persiguen como carnadas en su ríspido viaje hacia un destino incierto, al que quizá nunca llegarán.

Amenazado por toda la fauna del crimen organizado, el Padre Alejandro Solalinde tuvo que exiliarse por no haber garantías para su vida; sin embargo, fiel a su misión, regresó a su albergue para seguir en lo suyo: Ayudando a cientos de migrantes centroamericanos.

Arraigado en el territorio donde se mezclan cruentas batallas como las del narcotráfico, las redes de trata, la homofobia y la explotación laboral en las maquiladoras del norte del país, destaca la labor del Obispo de Saltillo Coahuila.

Incómodo para muchos por sus declaraciones directas contra el poder que enferma a quienes lo ostentan, Raúl Vera es un luchador social que ha usado el púlpito no sólo para el sermón dominical, sino para levantar la voz en favor de mujeres y hombres que arriesgan sus vidas en sus numerosos intentos por cruzar la frontera norte.

Es merecida la mención del Obispo Vera como candidato al Premio Nobel de la Paz, y ésta tendría que ampliarse para incluir también a Solalinde y seguramente a decenas más de “Guerrilleros de Dios” que están en el anonimato y que desde su pequeña parroquia de un pueblo olvidado por la pobreza y la violencia, están muy lejos del cielo, del Vaticano y de la Grey Católica, pero están muy cerca de sus fieles, esos que no sostienen figuras, sino creencias y gratitud.

@rubysoriano     rubysoriano@gmail.com   www.mediatikos.wordpresss.com

Anuncios

Acerca de Mediatikos Consulting

Somos profesionales de la comunicación decididos a emprender una empresa de asesoría en temas relacionados con nuestra profesión, tales como el coaching mediático electoral, elaboración de contenidos, líneas discursivas, relaciones públicas y aseoría en imagen institucional. Sin embargo, nuestra naturaleza periodística, nos acompaña en esta pequeña pero gran aventura, por lo que no dejamos de crear opinión y generar lo que para nosotros es la esencia de la vida laboral.....comunicar, informar y difundir.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s